Antes que nada quiero aclarar que seguramente conocen otras versiones de esta torta. Yo conservo el nombre con que la conocí, llegó a mis manos hace muchos años, cuando vivía en Chile, es una torta muy sencilla de preparar, pero por sobre todo riquísima, no conocí una sola persona que no le gustara, era ovacionada y pedida para todos los festejos que solíamos tener.
Una torta deliciosa que tenía totalmente olvidada.
Una torta deliciosa que tenía totalmente olvidada.
Toña es la dueña de esta receta. Nunca más volví a verla, sin embargo recibí hace muy poco noticias de ella, muy tristes y amargas. En ese preciso momento llegó a mis manos un regalo desde Madrid, una querida coterránea afincada en tierras españolas llamada Tere me hizo llegar unos paquetes de bizcochos de soletilla, deliciosos!, pensando de qué manera darle curso a estas delicias fué que recordé esta antigüa receta, dos momentos especiales que se unen en esta torta.
Gracias Toña y gracias Tere.
Con esta receta participo en el I concurso de Postres, organizado por la Cocina de Sara.
Ingredientes:
Bizcochos de soletilla o galletas de champagne
1 tarro de piña en almíbar chico
1 barra de chocolate con almendras
500 ml de crema para batir con 35% materia grasa
2 cucharadas de azúcar glass
Los ingredientes son indicativos, las cantidades dependerán del tamaño de la torta. A modo de guía, yo lo preparé en un molde para pan donde entró 1 paquete de bizcochos de soletilla marca El Hacendado.
Picar la piña y reservar el jugo.
Cortar el chocolate en trozos grandes .
Batir la crema tipo chantilly y añadir el azúcar glass.
Disponer una capa de bizcochos en la base que tengamos para la torta, puede ser una bandeja, cubrir toda la superficie colocando los bizcochos verticalmente. Regar una parte del jugo de piña sobre los bizcochos, la idea es que luego quede húmeda.
Colocar una capa gruesa de crema batida, encima disponer los trozos de piña.

Disponer la segunda capa de bizcochos, esta vez colocando las galletas en sentido contrario a la primera capa, es decir de manera horizontal.
Regar nuevamente con otro poco de jugo de piña, luego la crema y esta vez se colocan los trozos de chocolate.
Tapar con los bizcochos de manera vertical nuevamente y regar con el resto de jugo de piña.
Tapar con lo que nos quede de crema y decorar a gusto.
Refrigerarla durante un día.
Les aseguro que no dura nada. Que la disfruten!
























