
Jamás habría pensado en publicar esta receta, en mi profunda ignorancia pensaba que el ingrediente estrella de este postre no se podía conseguir en Europa.
La chancaca es un producto típico de Chile que al igual que la panela, piloncillo, papelón o panocha se elabora a partir del jugo de la caña del azúcar pero que además posee miel, ambos ingredientes se funden y luego se solidifican creando la tradicional chancaca, con la cual se hacen muchas recetas y no sólo dulces, puedes pinchar aquí para saber más.
Mis padres solían enviarme siempre encomiendas desde Chile, infaltablemente la chancaca venía dentro, hasta que un día, buscando mis ingredientes "raros" en mi tienda bio preferida, me topé con una caja que decía panela, casi me desmayé de la emoción, no lo podía creer. Mi asombro fué más grande cuando me enteré que nuestra querida y humilde chancaca, alimento más que nada del pueblo, era consumida por casi todos los suizos, pagando y repagando un producto para endulzar sus bebidas y para usarlo en la cocina misma, eso gracias a su elaboración artesanal y por lo tanto mucho más sano.

Este postre es para un día de mucho frío, se toma caliente, humeante y es elaborado con calabaza frita y la salsa de chancaca que la baña y la torna dulce, deliciosa, un manjar que no se puede dejar de probar.
Con esta receta participo en el 1er concurso gastronómico organizado por Apicius y patrocinada por; San Ignacio, El Taller de las Tradiciones, Oh!Menaje, La cocina de Plágaro, Servisem Gastronomía y Cofradía del Cocido Vitoriano .
Para 4 porciones:
800 grs de calabaza
(idealmente butternut o turbante turco)
4 cucharaditas de levadura seca para pan
Harina necesaria
Aceite para freír
*
300 grs de chancaca o panela
Cáscara de 1 naranja mediana
600 ml de agua aprox.
1 cucharada de maicena
Poner al horno la calabaza, idealmente cortada en trozos, unos 45 minutos a 200°C. Una vez blanda se retira y se enfría.
Moler la calabaza como para puré, agregar las 4 cucharaditas de levadura y luego harina necesaria para una masa ligosa, generalmente para esta cantidad se utilizan dos tazas de harina.
Dejar subir nuestra masa hasta que haya doblado su volumen.
Pasado este tiempo, se calienta el aceite, se toma una cuchara y con ella una cucharada de masa, se deja caer en el aceite y con otra cuchara se le hace un agujero en el medio, formando así la tradicional forma de "picarón" (como un anillo o una rosquilla).
Se van dando vuelta y se retiran una vez doraditos. Se estilan sobre papel absorbente y se reservan.

En una olla se pone la panela molida junto con el agua, la cantidad puede variar, dependiendo de que tan dulce nos guste. Se agrega la cáscara de naranja y se deja hervir hasta que esté todo bien disuelto. Al último momento se añade la maicena diluída en un poco de agua fría.
Cuando se vea más espeso se colocan los picarones que se van a servir, se dejan calentar unos minutos y se sirve en pocillos para postre. Los otros picarones se guardan sin problemas en una fuente tapada en el refrigerador y tambien pueden congelarse. Cada vez que se quieran comer se deberá calentar la chancaca y agregar los picarones unos minutos.

Este postre es una delicia cuando vuelves a casa con mucho frío, me encanta acompañarlo con una buena taza de té bien amargo. Y dicho sea de paso, que no estaría nada de mal volver a recibir alguna encomienda.
Que lo disfruten.






















