
Mi reloj marca las 2 de la tarde, hora europea, sin embargo aterrizo en el aeropuerto de Santiago de Chile siendo las 10 de la mañana, hora local. Afuera sol, mucho sol...calor, 32 grados me esperaban para recordarme lo que es el verano en Chile.
Santiago me recibe enloquecida, frenética y estresante. Adoro Santiago, cada vez que estoy en ella me llama, me invita a degustar una buena copa de vino o a tomar nuestro legendario Pisco Sauer. Reconozco que no me gusta visitarla sola, me evoca nostalgias y deseos de recorrerla con mi pareja, que por trabajo no estaba físicamente a mi lado.

Mi maleta queda en custodia en el aeropuerto (mas tarde otro avión me espera para viajar al sur), me subo rauda al bus que me llevará al centro de la capital.
Mis casi 20 horas de vuelo comienzan a causar sus efectos en mí, el
jet lag me guiña un ojo desde lejos y yo indiferente hago caso omiso a él...al menos por el momento.
Despues de hacer mis trámites y recorrer algunos lugares dedicados a la repostería me siento en un cafecito al aire libre, a disfrutar de una rico jugo natural de
Chirimoyas, fruta de mucho consumo en Chile, exquisita, dulce y fragante. Hago mi primera llamada a
Mily pero no tengo respuesta. Decido salir del café y caminar por el sector en donde habíamos quedado.
Desde hace mucho que manteníamos contacto con Mily, el destino nos unió de alguna manera y hubo muchas similitudes que nos acercaron; nacionalidades, proyectos, formas de ver la vida, etc. Nunca pensamos en conocernos tan pronto y mucho menos en nuestro propio país, pero la vida nos da siempre sorpresas y este encuentro fue un grato regalo que ella nos concedió.

Mily es tal cual me imaginaba, venía acompañada de Li, su marido, con ambos me sentí relajada, como si los hubiese conocido de toda la vida, no paramos de hablar, intercambiar experiencias, reírnos de todo, nuestro encuentro fué muy emotivo.

Me dejé llevar por ellos y en pocos minutos estabamos sentados en el Restaurant Eladio, conocido por sus carnes y su buen servicio. Quien nos hubiese visto habría pensado que no comíamos nada desde tiempo, a juzgar por nuestros platos estábamos en franca debilidad (:-).
El servicio del garzón Javier Gallardo fué óptimo, personalmente agradezco mucho un buen servicio de vino, perfecto, tranquilo y sin mayores aspavientos.
Cada uno atacó su plato, ensaladas de palmitos y palta o lomos a lo pobre nos esperaban, delicioso!, La concetración era evidente..

Fué un encuentro maravilloso y estoy segura que sólo será el primero de muchos. Desde la distancia les envío un beso y un abrazo de oso para mis dos nuevos amigos; Mily y Li, Tengan por seguro que disfruté mucho de este cálido recibimiento.
Para todas las personas que me leen y que se toman la molestia de comentar, quiero decirles que este blog me ha dado la posibilidad de conocer gente maravillosa que jamás habría podido conocer en circunstancias normales. Quiero agradecer a aquellos que me escriben, que me siguen y que de alguna forma pasa a ser el motor de esta pagina dedicada a todos los amantes de la gastronomía.
Gracias y espero tener la posibilidad de conocer a muchos más!

* Envío un abrazo y un saludo especial a Micaela y Cibercuoca, ambas por encontrarse delicadas de salud. Para ellas toda la fuerza y la energía para salir adelante. Las esperamos!