
Existen versiones del cheesecake horneados y en frío, ambas variedades son muy ricas, diría que sencillas de preparar y atractivas a la vista.
Este es un postre fresco, suave y que vale la pena tener en cuenta a la hora de presentar un postre infalible, generalmente gusta a todos.
Un clásico de la repostería que no podía faltar en mi cocina. Esta es mi versión horneada, la base la pueden hacer con las tradicionales galletas maría o de vino, pero inspirada en mi referente de la cocina sana- Adi- he utilizado las galletas integrales como base, logrando un estupendo resultado.
Para la base:
180 grs de galletas integrales o tipo maría (a gusto)
100 grs de nueces
45 grs de mantequilla derretida
Para el relleno:
500 grs de queso ricotta baja en grasas
180 grs de crema ácida (sour creem, creme fraiche)
3 cucharadas de azúcar
60 ml de jugo de limón
2 cucharadas de ralladura de limóm
4 huevos
Frutillas para decorar
Precalentar el horno a 180°C y preparar la base moliendo las galletas junto a las nueces y la mantequilla derretida. Procesar todo hasta obtener una mezcla bien molida.
Acomodar todo forrando la base y las paredes de un molde desmontable (al menos así me gusta a mi) y previamente enmantecado. Reservar en el refrigerador por mínimo 20 minutos.
Luego preparar el relleno. Colocar en un bol la ricotta, la crema ácida, azúcar, huevos, jugo de limón y ralladuras, batir con la batidora eléctrica hasta mezclar todo muy bien.
Retirar el molde con la base de galletas del refrigerador y verter la mezcla dentro de la base. Llevar all horno hasta que cuaje completamente, alrededor de 45 minutos.
Dejar enfriar, desmoldar y adornar con las frutillas u otra fruta a elección.

No dejen de probarlo, que lo disfruten!






