El reto de Film&food para este mes consistía en basarse en la película Hook y de alguna manera sacar afuera ese niño que llevamos dentro, recordando los platos tan ansiados de cuando éramos pequeños. En mi caso, no había mucha tregua a la hora de comer, era simplemente "o te lo comes o te lo comes" y aunque me lo comía todo (creo), siempre tenía mis platos preferidos. Recuerdo que me encantaba cuando mi mamá hacía fideos o ñoquis o más bien todo lo que llevara salsa de tomates, pero no iba a publicar eso, no?. En materia de dulces me volvía loca comer una manzana confitada, seguramente porque me las tenían prohibidas y escasa vez lograba hacerme de una, ya muy de mayor encontré un hombre que las vendía en el centro y una vez lo llamé para que me dejara una manzana a la semana, es que me encantan y hasta la fecha nunca me ha resultado hacer una.
Por eso simplemente comparto este delicioso postre, que ciertamente siempre me ha gustado, además era un habitué en nuestra casa, con dos ingredientes que van muy bien de la mano. Es muy fresco, se consume por primavera o verano porque son sabores ligados a esos climas, aunque ambas estaciones ya las pasamos, lo hago igual porque aquí tenemos un otoño precioso, con temperaturas de andar de manga corta, asi que me imagino que en muchos otros sitios estaremos igual, espero que lo disfruten.
Postre de piña y coco
1 lata de piña, picada en cuadritos
1 lata de leche condensada
2 yemas
400 grs de leche
4 hojas de gelatina
1 cucharada de maicena
Galletas para tiramisú
coco rallado
Colorante alimentario (opcional)
Preparación:
Ablandar las hojas de gelatina en agua fría, una vez blandas, se escurren para eliminar los restos de agua.
Licuar la leche condensada, la leche normal, las yemas más la cucharada de maicena, una vez bien unido todo, se lleva a calentar a fuego medio, sin dejar de revolver, hasta que la mezcla se espese, añadir la gelatina ablandada, revolver, retirar del calor y dejar templar, pero sin enfriar completamente.
Colocar las galletas en el fondo de nuestro molde (puede ser uno para cakes, pero idealmente que tenga paredes desmontables), cubriendo toda la superficie, mojar con el jugo de la piña suavemente.
Encima se distribuye la piña picada, luego se vierte la mezcla de leches.
Se rocía con abundante coco rallado, si se desea se puede mezclar el coco con algún colorante alimentario para darle una apariencia más llamativa.
Llevar el molde a la heladera por mínimo 6 horas, idealmente de un día para otro.
Se corta en trozos no muy grandes y se sirve frío.
Es de los postres que mientras más días, más bueno queda. Tenía muchas ganas de compartirlo, hoy ha sido el momento, espero que lo disfrúten.
Buen fin de semana a todos!



















