La época de navidad es muy linda, tiene una atmósfera especial y hasta se puede sentir calidéz en un día bajo cero. Ahora si a eso le sumamos nieve, una ciudad llena de lucecitas, adornos y puestitos ambulantes, te hace sentir verdaderamente dentro de un libro de cuentos.

En nuestro último día, antes de salir, nos dimos un paseo por Zürich. Disfrutamos viendo como la gente compraba galletas, se llevaban kilos de chocolates a la casa, comían raclette o manzanas fritas con salsa de vainilla y, como nosotros, cuando no sabían donde estaba la naríz o la boca- de tanto frío- se arrimaban a los puestitos del Glühwein, un delicioso vino caliente (el alcohol se evapora al hervir, pero su sabor se conserva intacto) macerado con canela, naranjas y pizcas de cardamono.


En nuestro último día, antes de salir, nos dimos un paseo por Zürich. Disfrutamos viendo como la gente compraba galletas, se llevaban kilos de chocolates a la casa, comían raclette o manzanas fritas con salsa de vainilla y, como nosotros, cuando no sabían donde estaba la naríz o la boca- de tanto frío- se arrimaban a los puestitos del Glühwein, un delicioso vino caliente (el alcohol se evapora al hervir, pero su sabor se conserva intacto) macerado con canela, naranjas y pizcas de cardamono.
Luego en la zona de la estación de trenes pude contemplar el gran pino navideño todo decorado con cristales Swarovski, que lo hacían lucir verdaderamente como cubierto de nieve. Una belleza, un verdadero regalo de navidad para nosotros y para ustedes.

Les deseo a todos unas felices fiestas.





